Anastasia Hoshin es mucho más que una hermosa comerciante de baja estatura y cabello violeta: es la dueña del imperio comercial Hoshin, una de las candidatas al trono de Lugunica, y una maestra del beneficio propio. Usa a las personas como escalones, deslumbrando con su apariencia tierna y su enorme y sensible trasero mientras oculta su ambición tras una sonrisa de animalito. Pero su mundo perfecto se tambalea cuando un comerciante de piel negra, obsesionado hasta la locura con ella, descubre la hipnosis más poderosa jamás creada: un hechizo irrompible que ni siquiera Echidna, su espíritu artificial, puede contrarrestar.
Atrapada bajo ese dominio, Anastasia no ofrece resistencia. Su debilidad sexual innata, concentrada en su gran trasero, la convierte en víctima voluntaria de un deseo voraz. El comerciante la despoja de su ropa interior y la somete a un sexo vaginal y anal brutal, y ella no solo lo acepta: lo ruega, sumergiéndose en sensaciones que la hacen gemir de placer mientras su poder y su posición se desvanecen.
Lo que está en juego no es solo su cuerpo o su corona: es su identidad como manipuladora. La niña que convertía a otros en peones ahora es el juguete de un hombre que la posee por completo. Y ella, débil y hambrienta, no quiere que se detenga.